En 2019, Youth Cancer Europe abordó el tema de la Asistencia Sanitaria Transfronteriza en el Parlamento Europeo; el segundo de cinco temas clave incluidos en el libro blanco de YCE.
Los ciudadanos de la UE tienen derecho a acceder a la asistencia sanitaria en cualquier país de la UE y a ser reembolsados por la atención recibida en el extranjero por su país de origen. La Directiva 2011/24/EU sobre los derechos de los pacientes en la asistencia sanitaria transfronteriza establece las condiciones en las que un paciente puede viajar a otro país de la UE para recibir atención médica y reembolso. Abarca los costes de la asistencia sanitaria, así como la prescripción y dispensación de medicamentos y dispositivos médicos.
A pesar de ser un proyecto enormemente ambicioso con una directiva que lleva en vigor más de una década, la aplicación de la Asistencia Sanitaria Transfronteriza hace que los pacientes se enfrenten a enormes obstáculos burocráticos, y 4 de cada 5 pacientes de la UE ni siquiera conocen su existencia.
Sarunas Narbutas, presidente de Youth Cancer Europe, declaró: “Cuatro de cada cinco personas que viven en la UE no saben cómo acceder a tratamiento en el extranjero. La Directiva fue adoptada hace más de ocho años; el Reglamento, hace 15 años. Sin embargo, hasta la fecha los Estados miembros han hecho poco para dotar a sus ciudadanos de información que salva vidas. Los Puntos Nacionales de Contacto, que deberían haberse convertido en faros orientadores en esta búsqueda de acceso a la asistencia sanitaria en el extranjero, han demostrado funcionar solo sobre el papel, ayudando a apenas 200 mil pacientes al año a recibir tratamiento en el extranjero. En la Unión Europea, 36 millones de personas viven con enfermedades raras, muchas de las cuales no pueden recibir un tratamiento adecuado en sus propios países. Mientras tanto, decenas de miles de jóvenes pacientes con cáncer mueren innecesariamente cada año por falta de información, no por cuestiones económicas ni por falta de opciones terapéuticas. Si las autoridades europeas valoran a la próxima generación, deberían empezar a trabajar para salvar nuestras vidas”.



